Descargar el artículo
ESTRUCTURACIÓN DE LOS ELEMENTOS DEL ZODIACO, EN FUNCIÓN DE LAS DOS FUERZAS PRIMORDIALES DEL UNIVERSO
El primer componente de la dualidad en el Zodiaco, esta relacionado con la doble polaridad +, - . Todos los elementos se agrupan en función de este del eje polar +, -: el fuego-aire, corresponde a la polaridad positiva, y el agua-tierra, a la negativa. Esta naturaleza polarizada que afecta a todos los signos del zodiaco hay que entenderla como formas de la manifestación de la energía primordial con la que fue realizada la Creación. Así pues, tenemos dos fuerzas-energías que por un lado se combaten, pero por otro tienden a atraerse.
De los cuatro elementos que componen los doce signos del Zodiaco, el antagonismo de las fuerzas se produce entre el fuego y el agua , y como elementos conciliadores tendríamos al aire y a la tierra . La tierra por polaridad emana del agua, y su misión mediadora va dirigida a conseguir que el agua quede circunscrita dentro de unos límites, es decir, su función es limitadora . El aire surge del fuego por polaridad, e intermedia en la naturaleza del fuego estableciendo el equilibrio necesario, evitando la naturaleza ardiente de éste. Cuando el fuego-agua actúa colaborando dan lugar a la vida, esta unión se representa con dos triángulos entrecruzados formando la Estrella de David.


estrella de David
Los planetas son los elementos zodiacales escogidos por los alquimistas del medievo en la descripción de la Obra Alquímica, y para referirse a ellos utilizan numerosas analogías; como ejemplo de las más significativas, es la complementariedad del Rey y la Reina, que es una de las formas para citar al binomio del Sol y la Luna. Estos dos planetas (en astrología a la luna se le da la categoría de planeta), son los encargados de nuclear las dos fuerzas de la Creación, y como planeta mediador se tendríamos a Saturno, con doble vertiente, una limitadora ( saturno en capricornio) al actuar sobre el modelo lunar, y la otra función a realizar sería la del equilibrio (saturno regente de acuario, exaltado en libra), en este caso opera sobre la naturaleza solar. Tanto del Sol como de la Luna dependerían el resto de los otros cuatro planetas visibles: Júpiter-Marte colgarían de la influencia lunar y Mercurio-Venus de la solar. El cuadro quedaría de la siguiente manera:

Para completar el cuadro de clasificación de los planetas, faltaría por ubicar los planetas exteriores , los cuales son expresión del aspecto colectivo de la especie humana, y en este sentido, tanto Urano (octava superior de Venus), como Neptuno (octava superior de Júpiter) y Plutón (octava superior de Marte), formarían parte del arquetipo solar, eso si su interpretación estaría sujeta al significado del planeta del cual son el resultado de su octava superior; esto es, Neptuno sería el la expresión colectiva de la naturaleza jupiteriana, que se vería reflejado en un individuo concreto, en su carta natal por la posición de este planeta en lugares significativos de la misma. Dicho de otra manera si Júpiter representa el poder ejecutivo-imperativo, con Neptuno el poder se ejerce por seducción, es el ídolo capaz de imponer sin mandar, su manera de hacer: sus gestos, su imagen etc.
Para no extenderme más dejo para más adelante la forma en que han de ser ubicados los planetas exteriores, y ahora sólo pretendo plasmar el esquema arriba diseñado y como han de ser agrupados los 7 planetas visibles, pues de cada bloque cuelga un conjunto sujeto a caracteres comunes en su significado interpretativo.
Con los 7 planetas visibles la Alquimia abarcaba la totalidad del hombre, de estas 7 cualidades y de sus posibles combinaciones surge la contestación filosófica a todas las preguntas que el hombre puede hacerse.
En el artículo siguiente empezaré a exponer la relación del número con las dos fuerzas con las que fue creado el Universo, y así se podrá comprender porque los alquimistas sólo con los 7 planetas podían prefigurar todas las posibilidades de la Gran Obra. |